Sólo una de cada diez mujeres que sufren de acoso laboral lo denuncia, ya que las víctimas temen problemas no solamente en su trabajo, sino también en trabajos futuros al quedar en el expediente, expone la Ministerio Público Investigador y conciliador de la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Contra la Familia, Itzel Hiday Prieto Aguirre.
Debido a esta situación deciden guardar silencio en la medida de que esto sea tolerable o de exceder los límites que pueden soportar; las víctimas de acoso prefieren conseguir otro empleo y de esta manera poner fin al problema, pero denunciar no se encuentra entre las soluciones.
Al ser un delito que se persigue por querella debe ser la víctima quien denuncie que se está cometiendo un ilícito en su centro de trabajo, pero esto no suele ocurrir y, en el 90 por ciento de los casos, el que comete la falta no recibe ningún tipo de castigo por lo ocurrido.
Otro de los motivos por lo que las víctimas de acoso en el trabajo no denuncian se relaciona con la vergüenza, es decir sienten miedo de que la gente vaya a pensar que realmente estaban de acuerdo con el acoso, o que tratan de forzar a la empresa o patrón a darle mejores condiciones de trabajo.
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, deben integrarse tres elementos para que haya acoso sexual: a) un comportamiento de carácter sexual; b) que no sea deseado y c) que la víctima lo perciba como un condicionamiento hostil para su trabajo, convirtiéndolo en algo humillante.